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¿Por qué mi diabetes genera complicaciones?

Todos sabemos que una de las complicaciones de la diabetes son las enfermedades cardiovasculares, pero ¿por qué?

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Dra. Alejandra López Neri, MSc.

Empecemos con una analogía. Imagina un jardín con un sistema de riego automático. Por un lado, la toma de agua suministra el líquido. Del otro, el aspersor distribuye el agua al jardín. Supón que el agua contiene arena. Si no se filtra, las paredes de la tubería se van recubriendo poco a poco. Llegará un punto donde la acumulación es tal que el agua ya no puede pasar. Cuando eso pase, el jardín dejará de regarse y la toma de agua puede explotar por la presión. Eso es lo que le pasa a tu cuerpo con una diabetes descontrolada. Tu cuerpo es el jardín y tu corazón la toma de agua.

¿Cómo llegamos del exceso de azúcar en sangre a —por ejemplo— un infarto? Para explicártelo tenemos que entenderlo como una reacción en cadena.

Reacción de cadena

Cuando tenemos diabetes existe una concentración excesiva de azúcar en la sangre (lo que clínicamente se conoce como hiperglucemia). Hay algunas proteínas y grasas cuya estructura molecular se modifica cuando están en contacto constante con el azúcar. Se convierten en una "masa". Ésta se acumula en tus arterias y —con el tiempo— obstruyen el paso de la sangre, como en el ejemplo de la arena y la tubería. A esto se le conoce como ateroesclerosis.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando el flujo de sangre disminuye en todo tu cuerpo?

Como el problema de nuestro jardín, tu cuerpo deja de recibir oxígeno y nutrientes en ciertos órganos y aumenta la presión a la cual se bombea la sangre. Esto podría conducir a infartos cardiacos y cerebrales, la pérdida de sensibilidad en extremidades (neuropatía), pérdida de la visión por daño en la retina (retinopatía), o deterioro renal (nefropatía).

Suena catastrófico, ¿qué se puede hacer al respecto?

"Ahora entiendo a mi doctor..."

En realidad, mientras tu diabetes esté bien controlada esta catástrofe se puede evitar. ¿A qué nos referimos con "bien controlada"? Tu concentración de glucosa en la sangre debe estar por debajo de 6.5% o 126 mg/dL. Al mantener estos niveles, la reacción en cadena se mantiene controlada. Por eso la intensa (y a veces molesta) insistencia de los médicos de controlar la glucosa en sangre.

Dominar a la diabetes requiere de una gran disciplina. Hay que modificar hábitos, resistir a las tentaciones, entrenar a los familiares y apegarse al tratamiento. Sabemos que a veces puedes sentirte solo, pero no debería ser así. En Kami queremos acompañarte permanentemente y queremos crear la comunidad más grande de personas con diabetes.

Referencias

Stolar, M., 2010. Glycemic control and complications in type 2 diabetes mellitus. The American journal of medicine, 123(3), pp.S3-S11.

Woodcock, A. and Kinmonth, A.L., 2001. Patient concerns in their first year with type 2 diabetes: patient and practice nurse views. Patient education and counseling, 42(3), pp.257-270.